RESPUESTAS CORRECTAS
1. Comer pan y frijoles engorda.
Falso
Quien todavía piense que las tortillas y los frijoles son los responsables de la obesidad, está desinformado, ya que desde 1989 (hace más de 10 años) la prestigiada revista Clínicas Médicas de Norteamérica, en su edición del mes de enero, reportaba estudios que demuestran en forma contundente cómo las tortillas y los frijoles ayudan a adelgazar. La solución es simple: ¡Hay que aprender la manera de comerlos!
2. Si como muchas veces al día, engordo.
Falso
Esto es algo fabuloso: mientras más veces al día coma usted, tiene más posibilidades de adelgazar. De hecho, los luchadores de Sumo ayunan para incrementar su peso. Si no quiere terminar como luchador de Sumo, aprenda a comer varias veces al día. Existe un excelente libro que explica el daño generado por el ayuno: Beyond diet, de Martin Kathan.
3. Si como almendras o pistaches, aumento de peso.
Falso
La ingestión de aceites vegetales crudos puede favorecer la movilización de grasa corporal. Esto se debe al ácido gama linoleico, que además mejora varias funciones del sistema inmune. En el libro Nutrición siglo XXI se presenta un excelente análisis de los ácidos grasos.
4. Gordos y flacos gastan la misma cantidad de energía.
Cierto
Debido a la carga generada por el sobrepeso, se ha calculado que al caminar, un obeso gasta la misma energía que un delgado al correr. Los obesos se mueven menos, pero ese movimiento implica un mayor lastre a su organismo. Estos hallazgos se reportan en la ya mencionada revista Clínicas Médicas de Norteamérica de enero de 1989.
5. Debo sentirme culpable cuando como en exceso.
Falso
La obesidad tiene relación con la conducta alimentaria y no con valores morales. En el momento en que uno se enfrenta a un pastel de chocolate no está en juego ni la virtud, ni la lealtad. Normalmente los pasteles de chocolate son para comer y no para vivir "crisis existenciales". Si le gusta experimentarlas con pasteles de chocolate, de todas maneras cómaselos.
6. Si ceno mucha pasta, adelgazo
Cierto
La pasta es el equivalente italiano de las tortillas de maíz y los frijoles (vea la respuesta a la pregunta 1). Bien utilizada, la pasta es extraordinaria para adelgazar.
7. Debo sentir miedo por comer de todo (pasteles, galletas etc.).
Falso
El ser humano tiene que comer, y más le vale que lo haga en forma apropiada (sin miedo). El temor a los alimentos sólo genera confusión en la mente de los obesos (o de quienes desean evitar la obesidad).
8. La obesidad es producto de poca fuerza de voluntad.
Falso
No hay nada más falso que este concepto sobre los obesos; lo que hace falta es un programa sensato que puedan aplicar durante toda su vida. Morir de hambre nada tiene que ver con exceso o carencia de fuerza de voluntad.
9. Comer hasta hartarse adelgaza.
Cierto
Una vez que aprenda la manera adecuada de comer lo que sea, en la cantidad que quiera, observará que elimina en forma lenta cualquier exceso de grasa corporal. Es posible (e incluso necesario) comer hasta lograr la absoluta saciedad para poder eliminar la obesidad.
10. La obesidad empeora dejando de comer
Cierto
En mi primer libro, Cómo curar la obesidad, presenté por primera ocasión la teoría de la obesidad por desnutrición, y expliqué por qué la reducción en la ingesta de alimentos genera mayor obesidad en el momento en que se suspende la dieta y se vuelve a comer de todo.
Vale la pena mencionar que esta teoría la ratificó un investigador francés llamado Libroneaux en 1993. Lo publicó la prestigiada revista internacional American Journal of Clinical Nutrition en marzo del mismo año.
La teoría se sustenta en que el cuerpo se defiende de la restricción de alimentos a través de una serie de adaptaciones denominadas eficiencia metabólica. El hombre desde épocas remotas se ha enfrentado a la carencia de nutrimentos; para subsistir en regiones donde faltaba comida, desarrolló este extraordinario mecanismo de defensa.
La llamada eficiencia metabólica se desencadena al reducir la ingesta de alimentos; y es la razón por la que se vuelve a subir de peso al suspender cualquier programa de reducción.
Desde hace más de 40 años se sabe que mientras más rápido se baja de peso, más rápido se vuelve a subir. Inclusive se puede recuperar en semanas lo que se ha reducido durante meses.
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